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¿Alguna vez has llegado al final del día pensando: "en realidad no hice lo suficiente hoy"? Luego recuerdas la caminata que diste, la comida saludable que preparaste, el correo que por fin enviaste o que lograste acostarte un poco más temprano. Nada de esto parece contar.

Piensa en esto: ¿y si tu cerebro ha estado pasando por alto tu progreso?
Nuestro cerebro puede hacer que el progreso se vuelva invisible. Cuando nuestros esfuerzos no coinciden con el resultado que imaginamos, tendemos a descartarlos en lugar de reconocerlos como evidencia de que estamos avanzando. Nos comparamos con la versión terminada de una meta y pasamos por alto los pequeños pasos significativos que nos acercan a ella.
Parte de la razón es que nuestro cerebro se enfoca naturalmente en lo que aún necesita atención. Los psicólogos llaman a esta tendencia sesgo de negatividad. Solemos concentrarnos en lo que falta, en lo que no está terminado o en cuánto camino nos queda por recorrer, en lugar de reconocer lo que ya hemos logrado. Aunque este sesgo nos ayuda a identificar problemas y planificar, también puede impedirnos notar nuestro propio progreso.
Esto es algo que veo con frecuencia en mi trabajo de coaching. Las personas pasan por alto la evidencia de su cambio porque miden la distancia que les falta por recorrer. Si no cumplen su ideal de manera constante, asumen que no están progresando en absoluto.
Pero eso casi nunca es cierto. Con frecuencia, el progreso está ocurriendo de formas que no están contando.
Tal vez se vea así:
- Salir a caminar diez minutos aunque la motivación fuera baja.
- Abrir el documento que has estado evitando, aunque solo hayas trabajado en él durante quince minutos.
- Usar un recordatorio, un calendario o un sistema en lugar de confiar en la memoria.
- Retomar el rumbo después de salirte de él, en lugar de dar el día por perdido.
Esa caminata de diez minutos, esos quince minutos dedicados al documento: nada de eso parece gran cosa por sí solo. Pero suma porque lo sigues haciendo, no porque un solo día sea impresionante.
Así que la próxima vez que pienses "no hice lo suficiente", detente antes de aceptar ese pensamiento como un hecho.
Pregúntate:
¿Estoy viendo el panorama completo?
Luego pregúntate:
¿Qué hice hoy que no estoy contando?
Hay una razón por la que esto importa. Una investigación de Teresa Amabile y Steven Kramer, conocida como el Principio del Progreso, sugiere que percibir el progreso, incluso el más pequeño, es uno de los motores más fuertes de la motivación continua.
Tu cerebro tal vez esté esperando una transformación dramática antes de reconocerte el mérito. Pero la mayoría de las personas que acompaño cambian un pequeño paso a la vez: una caminata corta, un correo enviado, quince minutos antes a la cama.

Así que antes de decidir que hoy no fue suficiente, vuelve a mirar.
Probablemente hiciste hoy más de lo que te estás reconociendo. Empieza a contarlo.
Con gratitud,
Ana Isabel Sánchez
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