Lo que aprendemos de los Post-its de Mikaela Shiffrin

Aunque los Juegos Olímpicos de Invierno concluyeron, quiero compartir un post que vi en Instagram. Mikaela Shiffrin, la esquiadora alpina más laureada de la historia de Estados Unidos, mientras hacía las maletas para regresar a casa, fue despegando uno por uno los post its que cubrían la pared del baño de su residencia olímpica. Leyó cada uno. Y los guardó con cuidado.

Sí, post-its. ¿Qué decían? No eran frases motivadoras que encontró en Pinterest. Eran sus propios recordatorios. Una nota importante: en las Olimpiadas de 2022, Mikaela no terminó tres pruebas y le dijo a la prensa que se sentía como si fuera un cero a la izquierda. Estas notas reflejan en lo que trabajó entre ese momento y este. Mikaela no solo entrenó su cuerpo. También entrenó su mente.

Lo que hizo Mikaela es exactamente lo que la neurociencia señala una y otra vez: tu sistema nervioso necesita dirección, no solo motivación. Estos post-its fueron más que una motivación. Le ofrecieron un guión pre-escrito para los momentos difíciles, para que su cerebro no tuviera que generar el lenguaje ni buscar dirección bajo presión. Y la movieron hacia la acción, no a alejarse del fracaso.

Antes de entrar en las notas, me parece importante resaltar algo que ella dijo. Mikaela nombró dos cosas: está bien dudar de ti mismo, y está bien sentir incertidumbre. Ella no intentaba eliminar esos sentimientos antes de competir, los normalizaba para que no pudieran atraparle

Aquí están las notas.  

1. “Quiero sentir la energía de la carrera, la intensidad, empujar con todo desde la salida y dejar el resto atrás.”

Mikaela no escribió “estoy tranquila”. No intentaba silenciar su sistema nervioso. Lo estaba invitando a activarse. El objetivo nunca fue eliminar lo que sentía. Era usarlo a su favor.

Tu sistema nervioso está haciendo su trabajo cuando se activa antes de algo difícil y significativo. La pregunta no es cómo silenciarlo.

¿Qué cambiaría si dejaras de intentar calmarte y empezaras a preguntarte: cómo puedo usar esta energía?  

2. “Tienes la capacidad. Ve y GÁNATE lo que quieres.”

¿Sientes la energía en esa frase? No hay espera. No hay esperanza de que las condiciones sean perfectas.

Cuando creemos que nuestras acciones generan resultados, dejamos de esperar que los astros se alineen y empezamos a movernos. Mikaela no le estaba pidiendo permiso a la montaña. En una sola frase cierra la brecha entre los sueños y el movimiento hacia adelante. Ya lo has escuchado antes: los sueños sin acción se quedan en eso, sueños.

¿Qué es algo que quieres y que has estado esperando el momento adecuado para perseguir?  

3. “Soy amada, y este va a ser un gran día. ¡Va a ser muy DIVERTIDO intentarlo!”

Cuando tu identidad está atada al resultado, cada actuación se convierte en una medida de tu valor.

Mikaela recordó algo que no tenía nada que ver con el esquí: "Soy amada." Cuando tu centro no se tambalea con los resultados, dejas de competir para demostrar tu valía.

Pero nota que no se quedó ahí. Añadió: va a ser muy divertido intentarlo. Eso es mentalidad de crecimiento. La alegría no es la recompensa al final. Es parte de la preparación.

¿Qué te estás diciendo sobre una situación? ¿Estás enfocada en sobrevivirla o en disfrutar el proceso? Recuerda: el cerebro presta atención.  

4. “Certezas: puedo confiar en mí misma. Mis habilidades, entrenamiento e instintos están ahí para mí. Me he desarrollado con el tiempo y la disciplina. Mi capacidad en el esquí está ahí para mí.

Fíjate que las llamó certezas. No dijo soy la mejor o voy a ganar. Solo: puedo confiar en mí misma.

Esto no es confianza ciega. Es confianza que se ganó repetición tras repetición, temporada tras temporada. Tu cerebro lleva la cuenta aunque tú no lo hagas. Cada vez que estuviste presente, trabajaste a través de la dificultad y seguiste adelante, lo estaba registrando. Mikaela recordó lo que las cuentas mostraban. El cerebro no puede discutir con la evidencia.

El cerebro también aprende a través de la repetición. Cuando has practicado algo lo suficiente, se vuelve automático, casi grabado en el cuerpo. Bajo presión, a veces intentamos controlar conscientemente lo que debería funcionar en piloto automático. Mikaela recordaba: no intervengas ahora. El cuerpo sabe qué hacer.

La preparación hace posible la ejecución. Lo más difícil es confiar en ello.

¿Dónde estás esperando sentirte listo/lista en lugar de confiar en lo que ya has construido?  

5. “Gran energía. Fortalécete. PONTE DURA. Gánatelo con tu capacidad en el esquí.

¡Qué perspectiva!

La mayoría de nosotros experimenta la ansiedad y la interpretamos como una señal de advertencia: algo está mal, no debería sentirme así. Mikaela hizo lo contrario. Nombró la energía. Le dio la bienvenida. Le dijo a su cerebro: esto es disposición.

La investigación sobre la reinterpretación de la ansiedad muestra que cuando interpretamos esa activación como disposición en lugar de amenaza, algo cambia: nos sentimos más capaces, le damos la bienvenida en lugar de evitar, y sí, también rendimos mejor. La fisiología entre la ansiedad y la emoción es casi idéntica: ritmo cardíaco elevado, mayor alerta, cuerpo activado. La diferencia es la historia que te cuentas.

¿Cuál es una situación en la que podrías elegir leer los nervios como combustible en lugar de una advertencia?  

6. “Lo que enfocamos crece. Mi intención está en la salida, las puertas, la llegada. ESO quiero. Quiero honrar cada curva.”

Tu sistema nervioso no está diseñado para procesar todo a la vez. Se enfoca en lo que le dices que importa. Mikaela le dio una dirección clara: salida, puertas, llegada. No se enfocó en el podio o en las otras atletas. No pensó en lo que pasó en su bajada anterior. Sus palabras son un mapa claro que el cerebro puede aceptar.

Cuando nombras tu enfoque, no solo es un acto de disciplina. Estás ayudando a tu corteza prefrontal a filtrar lo que no te sirve en este momento. Eso fortalece la conexión entre tu intención y tu acción.

¿Cuáles son de una a tres cosas que puedes controlar en la próxima hora? Esa es tu "salida, puertas, llegada."  

7. “Mi tarea es hacer lo que sé que puedo hacer.”

Cuando nos enfocamos en los resultados, la medalla de oro, la reacción del cliente o en la calificación, nuestro cerebro carga con dos tareas mentales a la vez: hacer la actividad y evaluar cómo va en tiempo real. Eso deja menos memoria de trabajo disponible para lo que realmente tenemos frente a nosotros.

Nota lo que añadió: lo que sé que puedo hacer. Eso es autocompasión. Mikaela no se exigía perfección. Se pedía ejecución de lo que ya tenía. Ni más ni menos. Se mantenía enfocada en la tarea. No en el oro. Solo: una curva a la vez.

El resultado se construye dentro de la acción, y la acción merece tu presencia total.

¿Dónde hay tanto enfoque en el resultado que se está perdiendo el hacer?  

Nota esto...

Los post-its de Mikaela no eliminaron la presión, no borraron las emociones, no garantizaron la medalla de oro. Le dieron a su sistema nervioso algo con que trabajar cuando todo lo demás se sentía como ruido fuera de su control.

Así es como se ve realmente la preparación informada por el cerebro. No es positividad tóxica. No son mantras que evitan la realidad. Es lenguaje deliberado y específico que habla directamente a cómo tu cerebro procesa la amenaza, la atención y la acción. Y si usas post-its como recordatorio visual para tenerlos cerca, mejor aún.

La mayoría de nosotros no está entrenando para los Juegos Olímpicos, y aun así, este es exactamente el tipo de diálogo interno que define cómo nos presentamos cada día.

Entonces… ¿qué dirían tus post-its? 

Con gratitud, y admiración por Mikaela y los atletas que nos muestran que el verdadero entrenamiento también ocurre por dentro,

Ana Isabel Sánchez